Si cuando piensas en un niño en tu cabeza comienza a proyectarse una película de piratas y príncipes valientes y si piensas en una  niña la película va de romances y princesas estás ante una película de ROLES DE GÉNERO.

Estamos permanentemente influenciad@s por la publicidad, las películas y series de televisión que se mueven entre  estereotipos de género y estamos tan habituados a ello que no nos damos ni cuenta. Sin embargo vamos construyendo roles de género de acuerdo con lo que la sociedad nos va mostrando.

Aunque la situación ha cambiado mucho en los últimos años, la realidad es que  la sociedad no espera lo mismo, ni ofrece las mismas oportunidades a hombres y a mujeres.

La familia es el primer agente socializador de los niñ@s y, al mismo tiempo donde más se puede fomentar y consolidar la igualdad con los hijos e hijas. El primer frente para cambiar los estereotipos que nos marcan.

Si como madre y  padre quieres educar en igualdad lo primero es tomar conciencia  de la situación de partida, darnos cuenta como en nuestras familias también perpetuamos esos roles. Y es que no somos conscientes, pero todos tenemos muy arraigados algunos prejuicios y actitudes que seguimos reproduciendo generación tras generación, seguramente porque es lo que hemos observado e interiorizado desde que éramos pequeños.

En casa, somos el ejemplo a seguir, y conviene reflexionar sobre cómo lo estamos haciendo.

Pregúntate; ¿Cómo se organiza el reparto de tareas? ¿Cómo nos manejamos emocionalmente?El reparto de tareas domésticas entre todos los miembros de la familia es un primer paso porque nunca nos podemos olvidar  que el primer referente que tiene cualquier niñ@ es lo que ve en casa.

 Muchos estudios coinciden en que l@s niñ@s que crecen en hogares donde ambos progenitores comparten las tareas domésticas tienen mayores probabilidades de tener en su futuro relaciones más igualitarias en su vida adulta.

¿Has escuchado o te has escuchado alguna vez diciendo, “ no llores, se un machote”?  Un estereotipo históricamente remarcado, se ha ligado la manifestación de emociones como una característica de las mujeres y se les ha negado a los niños la posibilidad de expresar sus sentimientos.

Educar a nuestros hij@s en el reconocimiento y gestión de sus emociones, que sepan que todas las emociones son sanas y necesitamos manifestarlas de alguna manera, que la emoción forma parte de la vida de hombres y mujeres.

Necesitamos pararnos y evaluar nuestra forma de educar para eliminar los estereotipos de nuestras casas, para que nuestr@s hij@s aprendan y vean que hay muchas maneras de ser niñ@s.

 

Es fundamental educar en igualdad para que nuestras niñ@s sientan que pueden ser capaces de las mismas cosas.

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