Con la llegada del verano compartimos más tiempo con nuestra pareja: vacaciones, viajes, comidas en familia o simplemente más horas juntos. Ese tiempo de calidad puede fortalecer la relación, pero también hacer más evidentes aquellas formas de comunicarnos que, sin darnos cuenta, van erosionando el vínculo.

El psicólogo John Gottman, tras décadas de investigación sobre las relaciones de pareja, identificó cuatro patrones de comunicación que, cuando se vuelven habituales, pueden deteriorar gravemente el vínculo. Los denominó «Los cuatro jinetes del Apocalipsis».

1. La crítica destructiva

No es lo mismo expresar una queja que atacar a la persona. La crítica destructiva utiliza etiquetas, generalizaciones («siempre», «nunca») y descalificaciones que hacen que la otra persona se sienta atacada en lugar de comprendida.

2. La actitud defensiva

Cuando respondemos justificándonos o contraatacando, dejamos de escuchar el malestar del otro. Defenderse constantemente impide asumir la propia responsabilidad y dificulta encontrar soluciones compartidas.

3. El desprecio

Es el jinete más dañino. Se manifiesta mediante sarcasmos, burlas, gestos de superioridad, insultos o humillaciones. El desprecio hiere la autoestima de quien lo recibe y erosiona profundamente la confianza y el respeto en la relación.

4. La evasión o el silencio

Ignorar al otro, desconectar durante una conversación o actuar como si el problema no existiera no hace que desaparezca. Al contrario, aumenta la frustración y la sensación de soledad dentro de la pareja.

¿Cómo podemos proteger la relación?

La buena noticia es que estos jinetes tienen antídotos.

  • Quejarse sin culpar. Habla de cómo te sientes utilizando mensajes en primera persona. En lugar de decir: «Tú nunca me escuchas», prueba con: «Me siento poco escuchado y me gustaría que pudiéramos hablar con calma.»
  • Cultivar el respeto y el reconocimiento. Recordar las cualidades de la otra persona y expresar agradecimiento fortalece el vínculo y crea un clima emocional más seguro.
  • Hacer una pausa cuando la emoción nos desborda. Si la conversación se calienta demasiado, detenerse unos minutos para recuperar la calma puede evitar decir cosas de las que después nos arrepintamos. Lo importante es retomar el diálogo cuando ambos estéis preparados.

Las diferencias forman parte de cualquier relación. Lo que marca la diferencia no es quién tiene razón, sino cómo nos tratamos mientras intentamos entendernos.

«El primer deber del amor es saber escuchar.»
Paul Tillich

El verano suele regalarnos más tiempo compartido: vacaciones, viajes o simplemente más horas juntos. También puede hacer más visibles los pequeños roces cotidianos. Quizá este sea un buen momento para preguntarnos: ¿qué jinete aparece con más frecuencia en nuestra relación y qué pequeño cambio podríamos hacer para acercarnos un poco más al otro?

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